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domingo, 6 de diciembre de 2020

Series recomendadas por Tinta Roja Policiales

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Basada en las novelas policíacas de Ken Bruen, hoy te dejamos de recomendación una serie para ver por la plataforma de Netflix.
Jack Taylor es un drama de televisión Irlandés del año 2016, dirigido por Stuar Orme. Esta narra la vida de una ex policia que pierde su puesto de trabajo por sus problemas con el alcohol. A consecuencia de ello acepta resolver casos como detective privado. 

Serie compuesta de 1 temporada. 

lunes, 24 de septiembre de 2012

Cosecha Roja

                                                 

Por Dashiell Hamett


La primera novela de Hammett, publicada después de algunos relatos cortos, desarrolla la violenta historia de un detective privado que se propone limpiar de gángsters una pequeña ciudad minera. En ella se compendian ya los elementos característicos de la posterior novela negra norteamericana: el desarrollo de una compleja trama argumental en un contexto social contemplado con mirada crítica, la denuncia de la corrupción de la sociedad capitalista, la rigurosa objetividad descriptiva y los diálogos fluidos e incisivos.

DESCARGAR LIBRO

Fuentes: Biblioteca Negra http://bibliotecanegra.com/libros/cosecha-roja-7329
              Cosecha Roja:http://cosecharoja.org/cosecha-roja-de-samuel-dashiell-hammett/


martes, 4 de septiembre de 2012

Policiales /1


A partir de la novela 1280 almas, Juan Martini –que dirigió la Serie Novela Negra de la editorial Bruguera entre 1976 y 1983– se pregunta por el lugar del género policial en la Argentina.

Por Juan Martini.


Hace unos días hablábamos con Silvia Hopenhayn de 1280 almas de Jim Thompson para un programa de canal (á). La relectura de la novela me sacudió recuerdos y algunas preguntas sobre el policial.

Jim Thompson, hijo de una india cherokee y de un sheriff corrupto que lo abandonó a los dos años nació en Oklahoma en 1906 y murió en California en 1977. Tuvo infinidad de pequeñísimos trabajos con los que se fue ganando una vida magra. Se casó a los 25 años y fue padre de tantos hijos que su mujer lo obligó a hacerse una vasectomía. A los 27 empezó a leer a Marx, entre 1936 y 1938 militó en el Partido Comunista y a partir de 1951 fue perseguido por el senador Joseph McCarty. En 1956 se mudó de Nueva York a Los Angeles. Tuberculoso, alcohólico, infiel y desordenado, sin embargo su mujer se negó siempre a divorciarse. Publicó relatos y novelas pero su nombre comenzaría a afianzarse cuando viajó a París, en 1970, y la Serie Negra de la editorial Gallimard, dirigida por el legendario Marcel Duhamel, festejó su N° 1.000 con 1280 almas, una de las mejores novelas de Thompson publicada en 1964.


Duhamel no sólo consagró en Francia y en Europa a escritores como Jim Thompson, Horace McCoy y Chester Himes: selló con el nombre de su colección, Série Noire, a un género propio del siglo XX, el policial que Dashiell Hammett había inaugurado en la revista Black Mask con su novela Cosecha roja (1929) y que hasta el momento en que Duhamel inició la colección de policiales de Gallimard en 1944 se había llamado Hard boiled.

Nick Corey es el sheriff de Potts County, un pueblito de 1280 almas (no se cuentan negros) que elige siempre a su funcional jefe de policía, un hombre como Nick, que se hace el estúpido y que nunca ve lo que debería ver. De esta manera el pueblo vive en paz: los delincuentes son los negros, los blancos tienen su prostíbulo y sus negocios, y las blancas hacen el trabajo de todo el mundo empezando por el de sus maridos, que si no las muelen a palos. Pero Nick Corey no es un tarado. Lo parece, y habla como tal, pero su inteligencia es poderosa y su propia corrupción (como la del padre de Jim Thompson) lo lleva a recaudar coimas, golpear a inocentes y a matar a quienes lo molestan.

Una de las novedades que introduce aquí Thompson es que el delincuente ya no es alguien buscado por un detective capaz de descubrir cualquier misterio, ni un marginal de un sistema clasista y excluyente: el criminal, en 1280 almas, es el jefe de policía, quien cuenta además la historia en primera persona. En esta novela Thompson no se privó de nada, ni siquiera de situar la acción en 1905 y declararse a favor de la caída del zarismo.


Antes de su traducción al castellano ya el libro figuraba en España entre las diez mejores novelas policiales del género. Su aparición en 1980 en la Serie Novela Negra de la editorial Bruguera (Barcelona) ratificó con holgura tanta consideración.

La dirección de esta colección fue el primer trabajo con continuidad que tuve en Barcelona a partir de 1976. Publiqué, hasta que en 1983 me fui de la editorial, 82 novelas y escribí los prólogos de las primeras 50. Me di el gusto de editar todos los libros de Hammett y de Raymond Chandler, y lo mejor de la novela negra hasta ese momento, empezando por Ross Macdonald, pasando por Chester Himes, David Goodis y Horace McCoy, y terminando por Maj Sjöwall y Per Wahlöö, un matrimonio sueco que escribe en colaboración.

Entre los autores en lengua castellana estuvieron Osvaldo Soriano, Mario Lacruz y Juan Madrid entre otros. Entre los traductores argentinos se puede recordar a J.R. Wilcock, Homero Alsina Thevenet y Marcelo Cohen.

Jim Thompson murió convencido de que su obra sería reconocida por la posteridad, esa rareza con la que ya pocos escritores sueñan. Pero Thompson no se equivocó. Allí están sus novelas. Y también las películas que se hicieron sobre ellas y los guiones que escribió. Comenzó trabajando en 1955 para Stanley Kubrick (Casta de malditos y La patrulla infernal). La idea original de la serie de TV Ironside le pertenece. Y sus novelas The Getaway (La huida) dirigida por Sam Peckinpah, The Grifters (Los tramposos) dirigida por Stephen Frears, y una rara adaptación francesa de 1280 almas realizada por Bertrand Tavernier (Coup de torchon o Más allá de la justicia) que sitúa con solvencia las cosas en una colonia francesa en África y en el año 1938.

Una colección de género como la Série Noire permite recuperar la tradición, explorar los desarrollos en otros países, incluir autores del país y crear trabajo para traductores y otros colaboradores. En la Argentina, hasta los años ’60, existieron dos colecciones de género relevantes: Rastros (Acme Agency) y El Séptimo Círculo (Emecé), dirigida por Borges y Bioy Casares.

¿Es posible hoy pensar en una literatura policial argentina sin colecciones de género que la sostengan?

Fuente Eterna Cadencia
http://blog.eternacadencia.com.ar/archives/2011/12094


miércoles, 15 de octubre de 2008

Biografia de Patricia Higsmith







Nació con el nombre de Mary Patricia Plangman en Fort Worth, Texas. Sus padres se divorciaron cinco meses antes de nacer Patricia y no conoció a su padre hasta los doce años. A raíz del divorcio, su madre y con ella Patricia se trasladaron a Greenwich Village, en Nueva York. Durante los primeros años de vida fue educada por su abuela materna, Willi Mae. En 1924 su madre se casó con Stanley Highsmith, del que Patricia tomaría el apellido.
La joven Highsmith mantuvo una relación intensa y complicada con su madre y con su padrastro. Según contó la propia Patricia Highsmith, su madre le confesó que durante su embarazo, había tratado de abortar bebiendo aguarrás. Highsmith nunca superó esta relación de amor y odio, que la acompañó durante el resto de su vida y que llegó a convertir en ficción en un cuento "The Terrapin," en el cual un joven apuñala a su madre.
Su vocación por la escritura fue tempranísima; una voraz lectora, preocupada sobre todo por cuestiones relacionadas con la culpa, la mentira y el crimen, que más adelante serían los temas centrales en su obra. A los ocho años descubrió el libro de Karl Menninger La mente humana y quedó fascinada por los casos que describía de pacientes afligidos por enfermedades mentales y los análisis de este autor sobre las conductas anormales influyeron en su percepción de los personajes literarios.
Empezó a escribir gruesos volúmenes desde los 16 años hasta su muerte con ideas sobre relatos y novelas, así como diarios. Todo este material se conserva en los Archivos Literarios Suizos, en Berna.
Se graduó en 1942 en el Barnard College, donde estudió literatura inglesa, latín y griego. En 1943 empezó a laborar para la editorial Fawcett haciendo sinopsis de comics, en esa época descubre su homosexualidad.
A los 22 años comenzó a escribir su primera novela The click of the shutting, nunca publicada.
En 1945 de una breve estancia en México de cinco meses surgen los cuentos "En la Plaza", escrito en Taxco, estado de Guerrero y "El coche".
Publicó su primer cuento a los 24 años en la revista Harper´s Bazaar. En 1950 publica su primera novela "Extraños en un tren", por la que saltaría a la fama un año después con la adaptación al cine de Alfred Hitchcock.
El pesimismo de sus historias y la crueldad materialista de sus análisis éticos fueron mal acogidos en Estados Unidos, pero no en Europa, y como sus ideas políticas de sesgo comunista contrariaban el american way of life, abandonó el Nuevo Mundo y se trasladó para siempre a Europa en 1963. Residió en East Angli (Reino Unido) y en Francia, y sus últimos años los pasó en Tegna al oeste de Locarno(Suiza), donde falleció el 4 de Febrero de 1995.

Vida personal
Según cuenta su biografía, Beautiful Shadow, su vida personal era problemática, era una alcohólica que nunca tuvo una relación que durase más de unos pocos años, y era vista por algunos de sus contemporáneos como una misántropa. Es conocido que prefería la compañía de los animales, sus gatos y sus caracoles, una vez dijo "mi imaginación funciona mucho mejor cuando no tengo que hablar con la gente".
Escribió más de 30 libros entre novelas, colecciones de cuentos, ensayos y otros textos, y dejó numeroso material inédito.
Obra
La temática de la obra de Patricia Highsmith se centra en torno a la culpa, la mentira y el crimen, y sus personajes, muy bien caracterizados, suelen estar cerca de la psicopatía y se mueven en la línea misma entre el bien y el mal. Esto es muy notorio en su novela, Extraños en un tren de 1950 que fue llevada cinco años después al cine por Alfred Hitchcock, cuyo guión fue adaptadado por Raymond Chandler.
La visión de la realidad que se desprende de sus novelas y cuentos es depresiva, pesimista y sombría, como también su concepto sobre el ser humano. Algunas de sus novelas incluyen referencias homosexuales; su novela Carol, que sus editores rechazaron por su temática lésbica, fue publicada bajo el pseudónimo Claire Morgan en 1953 y vendió cerca de un millón de ejemplares. En su última novela publicada, Small g, un idilio de verano, la temática homosexual es tratada nuevamente, en torno a la presentación de una serie de relaciones equivocadas.
Highsmith, cuyo estilo se presenta tan económico como el de Guy de Maupassant, al que admiraba, destaca especialmente como creadora de personajes, especialmente marginales: busca la polémica y le atrae especialmente la ambigüedad moral: sus héroes suelen ser personajes que explotan la hipocresía social.
Tom Ripley
Uno de sus personajes, Tom Ripley, se convirtió en uno de los más populares protagonistas de novelas policiacas, pero no es un detective ni policía, sino un estafador que suplanta a sus víctimas, ladrón y asesino ocasional, que no se somete a la moral establecida y crea sus propios valores. Al contrario que lo habitual, no es castigado ni atrapado por la policía e inicia un gran ascenso social. A él le dedicó un interesante ciclo de novelas. Apareció por primera vez en El talento de Mr. Ripley, escrita tras el primer viaje a Europa de la escritora, que pudo realizarlo gracias a los derechos para el cine de su primera novela (la ya citada "Extraños en un tren").

Highsmith y el cine"Extraños en un tren" película de 1951, dirigida por Alfred Hitchcock, con guión fue adaptadado por Raymond Chandler.
"No beses a un extraño" de 1969 de Robert Sparr. Muy inferior a la versión Hitchcock.
"Tira a mamá del tren" de 1987 de Billy Crystal, libre adaptación de la historia.
"Extrañas en un tren" de 1996 de Tommy Lee Wallace, versión femenina de la novela con estética y pretensiones de telefilm de sobremesa.
El talento de Mr. Ripley
Llevada al cine por primera vez por René Clément en 1960 como A pleno sol (Plein Soleil), protagonizada por Alain Delon, Maurice Ronet y Marie Laforet.
Existe una segunda versión de 1999, adaptada con su título original, por Anthony Minghella, protagonizada por Matt Damon, Gwyneth Paltrow, Jude Law y Cate Blanchett.
El juego de Ripley
Inspiró a Wim Wenders en el largometraje de culto El amigo americano (1977, con Dennis Hopper, Bruno Ganz y Lisa Kreuzer)
Existe otra versión de la misma novela Ripley's Game, de Liliana Cavani, protagonizada por John Malkovich en el papel de Tom Ripley.
La ultima adaptación realizada data del año 2005, de Roger Spottiswoode: Mr. Ripley el regreso

Trabajos para la televisiónPor otro lado, en 1990 se estrenó en TV una serie de producción franco-británica basada en algunas de sus historias y relatos titulada en España "Los cuentos de Patricia Highsmith".
Alabada por la crítica como una de las mejores escritoras de su generación, por la penetración psicológica que lograba en sus personajes y sus tramas complejas y muy elaboradas, consiguió un reconocimiento internacional que pasó al público.



Libros publicados



Siete cuentos misóginos 1974
Extraños en un tren 1950
Carol 1953
El talento de Mr. Ripley 1955
Mar de fondo 1957
Un juego para los vivos 1958
Ese dulce mal 1960
Las dos caras de enero 1961
El grito de la lechuza 1962
El cuchillo 1964
La celda de cristal 1964
Suspense 1965
El temblor de la falsificación 1968
El hechizo de Elsie 1969
La máscara de Ripley 1970
Rescate por un perro 1972
El juego del escondite 1973
Los cadáveres exquisitos 1973
El juego de Ripley (el amigo americano) 1974
El diario de Edith 1977
Tras los pasos de Ripley (el muchacho que siguió a Ripley) 1980
Crímenes bestiales 1982
Gente que llama a la puerta 1983
Sirenas en el campo de golf 1985
A merced del viento 1985
Catástrofes 1987
Crímenes imaginarios 1987
Once 1988
Ripley en peligro 1991
Small g, un idilio de verano 1995
La casa negra 1995
Pájaros a punto de volar 1996
Una afición peligrosa 1997





Fuente: Wikypedia

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Los Asesinos

Por Ernest Hemingway

La puerta del restaurante de Henry se abrió y entraron dos hombres que se sentaron al mostrador.
-¿Qué van a pedir? -les preguntó George.
-No sé -dijo uno de ellos-. ¿Tú qué tienes ganas de comer, Al?
-Qué sé yo -respondió Al-, no sé.
Afuera estaba oscureciendo. Las luces de la calle entraban por la ventana. Los dos hombres leían el menú. Desde el otro extremo del mostrador, Nick Adams, quien había estado conversando con George cuando ellos entraron, los observaba.
-Yo voy a pedir costillitas de cerdo con salsa de manzanas y puré de papas -dijo el primero.
-Todavía no está listo.
-¿Entonces para qué carajo lo pones en la carta
-Esa es la cena -le explicó George-. Puede pedirse a partir de las seis.
George miró el reloj en la pared de atrás del mostrador.
-Son las cinco.
-El reloj marca las cinco y veinte -dijo el segundo hombre.
-Adelanta veinte minutos.
-Bah, a la mierda con el reloj -exclamó el primero-. ¿Qué tienes para comer?
-Puedo ofrecerles cualquier variedad de sándwiches -dijo George-, jamón con huevos, tocineta con huevos, hígado y tocineta, o un bisté.
-A mí dame suprema de pollo con arvejas y salsa blanca y puré de papas.
-Esa es la cena.
-¿Será posible que todo lo que pidamos sea la cena?
-Puedo ofrecerles jamón con huevos, tocineta con huevos, hígado...
-Jamón con huevos -dijo el que se llamaba Al. Vestía un sombrero hongo y un sobretodo negro abrochado. Su cara era blanca y pequeña, sus labios angostos. Llevaba una bufanda de seda y guantes.
-Dame tocineta con huevos -dijo el otro. Era más o menos de la misma talla que Al. Aunque de cara no se parecían, vestían como gemelos. Ambos llevaban sobretodos demasiado ajustados para ellos. Estaban sentados, inclinados hacia adelante, con los codos sobre el mostrador.
-¿Hay algo para tomar? -preguntó Al.
-Gaseosa de jengibre, cerveza sin alcohol y otras bebidas gaseosas -enumeró George.
-Dije si tienes algo para tomar.
-Sólo lo que nombré.
-Es un pueblo caluroso este, ¿no? -dijo el otro- ¿Cómo se llama?
-Summit.
-¿Alguna vez lo oíste nombrar? -preguntó Al a su amigo.
-No -le contestó éste.
-¿Qué hacen acá a la noche? -preguntó Al.
-Cenan -dijo su amigo-. Vienen acá y cenan de lo lindo.
-Así es -dijo George.
-¿Así que crees que así es? -Al le preguntó a George.
-Seguro.
-Así que eres un chico vivo, ¿no?
-Seguro -respondió George.
-Pues no lo eres -dijo el otro hombrecito-. ¿No es cierto, Al?
-Se quedó mudo -dijo Al. Giró hacia Nick y le preguntó-: ¿Cómo te llamas?
-Adams.
-Otro chico vivo -dijo Al-. ¿No es vivo, Max?
-El pueblo está lleno de chicos vivos -respondió Max.
George puso las dos bandejas, una de jamón con huevos y la otra de tocineta con huevos, sobre el mostrador. También trajo dos platos de papas fritas y cerró la portezuela de la cocina.
-¿Cuál es el suyo? -le preguntó a Al.
-¿No te acuerdas?
-Jamón con huevos.
-Todo un chico vivo -dijo Max. Se acercó y tomó el jamón con huevos. Ambos comían con los guantes puestos. George los observaba.
-¿Qué miras? -dijo Max mirando a George.
-Nada.
-Cómo que nada. Me estabas mirando a mí.
-En una de esas lo hacía en broma, Max -intervino Al.
George se rió.
-Tú no te rías -lo cortó Max-. No tienes nada de qué reírte, ¿entiendes?
-Está bien -dijo George.
-Así que piensas que está bien -Max miró a Al-. Piensa que está bien. Esa sí que está buena.
-Ah, piensa -dijo Al. Siguieron comiendo.
-¿Cómo se llama el chico vivo ése que está en la punta del mostrador? -le preguntó Al a Max.
-Ey, chico vivo -llamó Max a Nick-, anda con tu amigo del otro lado del mostrador.
-¿Por? -preguntó Nick.
-Porque sí.
-Mejor pasa del otro lado, chico vivo -dijo Al. Nick pasó para el otro lado del mostrador.
-¿Qué se proponen? -preguntó George.
-Nada que te importe -respondió Al-. ¿Quién está en la cocina?
-El negro.
-¿El negro? ¿Cómo el negro?
-El negro que cocina.
-Dile que venga.
-¿Qué se proponen?
-Dile que venga.
-¿Dónde se creen que están?
-Sabemos muy bien dónde estamos -dijo el que se llamaba Max-. ¿Parecemos tontos acaso?
-Por lo que dices, parecería que sí -le dijo Al-. ¿Qué tienes que ponerte a discutir con este chico? -y luego a George-: Escucha, dile al negro que venga acá.
-¿Qué le van a hacer?
-Nada. Piensa un poco, chico vivo. ¿Qué le haríamos a un negro?
George abrió la portezuela de la cocina y llamó:
-Sam, ven un minutito.
El negro abrió la puerta de la cocina y salió.
-¿Qué pasa? -preguntó. Los dos hombres lo miraron desde el mostrador.
-Muy bien, negro -dijo Al-. Quédate ahí.
El negro Sam, con el delantal puesto, miró a los hombres sentados al mostrador:
-Sí, señor -dijo. Al bajó de su taburete.
-Voy a la cocina con el negro y el chico vivo -dijo-. Vuelve a la cocina, negro. Tú también, chico vivo.
El hombrecito entró a la cocina después de Nick y Sam, el cocinero. La puerta se cerró detrás de ellos. El que se llamaba Max se sentó al mostrador frente a George. No lo miraba a George sino al espejo que había tras el mostrador. Antes de ser un restaurante, el lugar había sido una taberna.
-Bueno, chico vivo -dijo Max con la vista en el espejo-. ¿Por qué no dices algo?
-¿De qué se trata todo esto?
-Ey, Al -gritó Max-. Acá este chico vivo quiere saber de qué se trata todo esto.
-¿Por qué no le cuentas? -se oyó la voz de Al desde la cocina.
-¿De qué crees que se trata?
-No sé.
-¿Qué piensas?
Mientras hablaba, Max miraba todo el tiempo al espejo.
-No lo diría.
-Ey, Al, acá el chico vivo dice que no diría lo que piensa.
-Está bien, puedo oírte -dijo Al desde la cocina, que con una botella de ketchup mantenía abierta la ventanilla por la que se pasaban los platos-. Escúchame, chico vivo -le dijo a George desde la cocina-, aléjate de la barra. Tú, Max, córrete un poquito a la izquierda -parecía un fotógrafo dando indicaciones para una toma grupal.
-Dime, chico vivo -dijo Max-. ¿Qué piensas que va a pasar?
George no respondió.
-Yo te voy a contar -siguió Max-. Vamos a matar a un sueco. ¿Conoces a un sueco grandote que se llama Ole Andreson?
-Sí.
-Viene a comer todas las noches, ¿no?
-A veces.
-A las seis en punto, ¿no?
-Si viene.
-Ya sabemos, chico vivo -dijo Max-. Hablemos de otra cosa. ¿Vas al cine?
-De vez en cuando.
-Tendrías que ir más seguido. Para alguien tan vivo como tú, está bueno ir al cine.
-¿Por qué van a matar a Ole Andreson? ¿Qué les hizo?
-Nunca tuvo la oportunidad de hacernos algo. Jamás nos vio.
-Y nos va a ver una sola vez -dijo Al desde la cocina.
-¿Entonces por qué lo van a matar? -preguntó George.
-Lo hacemos para un amigo. Es un favor, chico vivo.
-Cállate -dijo Al desde la cocina-. Hablas demasiado.
-Bueno, tengo que divertir al chico vivo, ¿no, chico vivo?
-Hablas demasiado -dijo Al-. El negro y mi chico vivo se divierten solos. Los tengo atados como una pareja de amigas en el convento.
-¿Tengo que suponer que estuviste en un convento?
-Uno nunca sabe.
-En un convento judío. Ahí estuviste tú.
George miró el reloj.
-Si viene alguien, dile que el cocinero salió. Si después de eso se queda, le dices que cocinas tú. ¿Entiendes, chico vivo?
-Sí -dijo George-. ¿Qué nos harán después?
-Depende -respondió Max-. Esa es una de las cosas que uno nunca sabe en el momento.
George miró el reloj. Eran las seis y cuarto. La puerta de la calle se abrió y entró un conductor de tranvías.
-Hola, George -saludó-. ¿Me sirves la cena?
-Sam salió -dijo George-. Volverá en alrededor de una hora y media.
-Mejor voy a la otra cuadra -dijo el chofer. George miró el reloj. Eran las seis y veinte.
-Estuviste bien, chico vivo -le dijo Max-. Eres un verdadero caballero.
-Sabía que le volaría la cabeza -dijo Al desde la cocina.
-No -dijo Max-, no es eso. Lo que pasa es que es simpático. Me gusta el chico vivo.
A las siete menos cinco George habló:
-Ya no viene.
Otras dos personas habían entrado al restaurante. En una oportunidad George fue a la cocina y preparó un sándwich de jamón con huevos "para llevar", como había pedido el cliente. En la cocina vio a Al, con su sombrero hongo hacia atrás, sentado en un taburete junto a la portezuela con el cañón de un arma recortada apoyado en un saliente. Nick y el cocinero estaban amarrados espalda con espalda con sendas toallas en las bocas. George preparó el pedido, lo envolvió en papel manteca, lo puso en una bolsa y lo entregó. El cliente pagó y salió.
-El chico vivo puede hacer de todo -dijo Max-. Cocina y hace de todo. Harías de alguna chica una linda esposa, chico vivo.
-¿Sí? -dijo George- Su amigo, Ole Andreson, no va a venir.
-Le vamos a dar otros diez minutos -repuso Max.
Max miró el espejo y el reloj. Las agujas marcaban las siete en punto, y luego siete y cinco.
-Vamos, Al -dijo Max-. Mejor nos vamos de acá. Ya no viene.
-Mejor esperamos otros cinco minutos -dijo Al desde la cocina.
En ese lapso entró un hombre, y George le explicó que el cocinero estaba enfermo.
-¿Por qué carajo no consigues otro cocinero? -lo increpó el hombre- ¿Acaso no es un restaurante esto? -luego se marchó.
-Vamos, Al -insistió Max.
-¿Qué hacemos con los dos chicos vivos y el negro?
-No va a haber problemas con ellos.
-¿Estás seguro?
-Sí, ya no tenemos nada que hacer acá.
-No me gusta nada -dijo Al-. Es imprudente, tú hablas demasiado.
-Uh, qué te pasa -replicó Max-. Tenemos que entretenernos de alguna manera, ¿no?
-Igual hablas demasiado -insistió Al. Éste salió de la cocina, la recortada le formaba un ligero bulto en la cintura, bajo el sobretodo demasiado ajustado que se arregló con las manos enguantadas.
-Adiós, chico vivo -le dijo a George-. La verdad es que tuviste suerte.
-Cierto -agregó Max-, deberías apostar en las carreras, chico vivo.
Los dos hombres se retiraron. George, a través de la ventana, los vio pasar bajo el farol de la esquina y cruzar la calle. Con sus sobretodos ajustados y esos sombreros hongos parecían dos artistas de variedades. George volvió a la cocina y desató a Nick y al cocinero.
-No quiero que esto vuelva a pasarme -dijo Sam-. No quiero que vuelva a pasarme.
Nick se incorporó. Nunca antes había tenido una toalla en la boca.
-¿Qué carajo...? -dijo pretendiendo seguridad.
-Querían matar a Ole Andreson -les contó George-. Lo iban a matar de un tiro ni bien entrara a comer.
-¿A Ole Andreson?
-Sí, a él.
El cocinero se palpó los ángulos de la boca con los pulgares.
-¿Ya se fueron? -preguntó.
-Sí -respondió George-, ya se fueron.
-No me gusta -dijo el cocinero-. No me gusta para nada.
-Escucha -George se dirigió a Nick-. Tendrías que ir a ver a Ole Andreson.
-Está bien.
-Mejor que no tengas nada que ver con esto -le sugirió Sam, el cocinero-. No te conviene meterte.
-Si no quieres no vayas -dijo George.
-No vas a ganar nada involucrándote en esto -siguió el cocinero-. Mantente al margen.
-Voy a ir a verlo -dijo Nick-. ¿Dónde vive?
El cocinero se alejó.
-Los jóvenes siempre saben qué es lo que quieren hacer -dijo.
-Vive en la pensión Hirsch -George le informó a Nick.
-Voy para allá.
Afuera, las luces de la calle brillaban por entre las ramas de un árbol desnudo de follaje. Nick caminó por el costado de la calzada y a la altura del siguiente poste de luz tomó por una calle lateral. La pensión Hirsch se hallaba a tres casas. Nick subió los escalones y tocó el timbre. Una mujer apareció en la entrada.
-¿Está Ole Andreson?
-¿Quieres verlo?
-Sí, si está.
Nick siguió a la mujer hasta un descanso de la escalera y luego al final de un pasillo. Ella llamó a la puerta.
-¿Quién es?
-Alguien que viene a verlo, señor Andreson -respondió la mujer.
-Soy Nick Adams.
-Pasa.
Nick abrió la puerta e ingresó al cuarto. Ole Andreson yacía en la cama con la ropa puesta. Había sido boxeador peso pesado y la cama le quedaba chica. Estaba acostado con la cabeza sobre dos almohadas. No miró a Nick.
-¿Qué pasa? -preguntó.
-Estaba en el negocio de Henry -comenzó Nick-, cuando dos tipos entraron y nos ataron a mí y al cocinero, y dijeron que iban a matarlo.
Sonó tonto decirlo. Ole Andreson no dijo nada.
-Nos metieron en la cocina -continuó Nick-. Iban a dispararle apenas entrara a cenar.
Ole Andreson miró a la pared y siguió sin decir palabra.
-George creyó que lo mejor era que yo viniera y le contase.
-No hay nada que yo pueda hacer -Ole Andreson dijo finalmente.
-Le voy a decir cómo eran.
-No quiero saber cómo eran -dijo Ole Andreson. Volvió a mirar hacia la pared: -Gracias por venir a avisarme.
-No es nada.
Nick miró al grandote que yacía en la cama.
-¿No quiere que vaya a la policía?
-No -dijo Ole Andreson-. No sería buena idea.
-¿No hay nada que yo pueda hacer?
-No. No hay nada que hacer.
-Tal vez no lo dijeron en serio.
-No. Lo decían en serio.
Ole Andreson volteó hacia la pared.
-Lo que pasa -dijo hablándole a la pared- es que no me decido a salir. Me quedé todo el día acá.
-¿No podría escapar de la ciudad?
-No -dijo Ole Andreson-. Estoy harto de escapar.
Seguía mirando a la pared.
-Ya no hay nada que hacer.
-¿No tiene ninguna manera de solucionarlo?
-No. Me equivoqué -seguía hablando monótonamente-. No hay nada que hacer. Dentro de un rato me voy a decidir a salir.
-Mejor vuelvo adonde George -dijo Nick.
-Chau -dijo Ole Andreson sin mirar hacia Nick-. Gracias por venir.
Nick se retiró. Mientras cerraba la puerta vio a Ole Andreson totalmente vestido, tirado en la cama y mirando a la pared.
-Estuvo todo el día en su cuarto -le dijo la encargada cuando él bajó las escaleras-. No debe sentirse bien. Yo le dije: "Señor Andreson, debería salir a caminar en un día otoñal tan lindo como este", pero no tenía ganas.
-No quiere salir.
-Qué pena que se sienta mal -dijo la mujer-. Es un hombre buenísimo. Fue boxeador, ¿sabías?
-Sí, ya sabía.
-Uno no se daría cuenta salvo por su cara -dijo la mujer. Estaban junto a la puerta principal-. Es tan amable.
-Bueno, buenas noches, señora Hirsch -saludó Nick.
-Yo no soy la señora Hirsch -dijo la mujer-. Ella es la dueña. Yo me encargo del lugar. Yo soy la señora Bell.
-Bueno, buenas noches, señora Bell -dijo Nick.
-Buenas noches -dijo la mujer.
Nick caminó por la vereda a oscuras hasta la luz de la esquina, y luego por la calle hasta el restaurante. George estaba adentro, detrás del mostrador.
-¿Viste a Ole?
-Sí -respondió Nick-. Está en su cuarto y no va a salir.
El cocinero, al oír la voz de Nick, abrió la puerta desde la cocina.
-No pienso escuchar nada -dijo y volvió a cerrar la puerta de la cocina.
-¿Le contaste lo que pasó? -preguntó George.
-Sí. Le conté pero él ya sabe de qué se trata.
-¿Qué va a hacer?
-Nada.
-Lo van a matar.
-Supongo que sí.
-Debe haberse metido en algún lío en Chicago.
-Supongo -dijo Nick.
-Es terrible.
-Horrible -dijo Nick.
Se quedaron callados. George se agachó a buscar un repasador y limpió el mostrador.
-Me pregunto qué habrá hecho -dijo Nick.
-Habrá traicionado a alguien. Por eso los matan.
-Me voy a ir de este pueblo -dijo Nick.
-Sí -dijo George-. Es lo mejor que puedes hacer.
-No soporto pensar que él espera en su cuarto y sabe lo que le pasará. Es realmente horrible.
-Bueno -dijo George-. Mejor deja de pensar en eso.
FIN

viernes, 5 de septiembre de 2008

Biografia de Dashiell Hammett


Biografía
Samuel Dashiell Hammett (27 de mayo de 1894 – 10 de enero de 1961) fue un escritor estadounidense de novela policial, de estilo denominado "Hard boiled" y también cuentos cortos. Entre los personajes más recordados que creó se encuentran: Sam Spade (El halcón maltés), la pareja de detectives Nick y Nora Charles (El hombre delgado) y el Agente de la Continental (Cosecha Roja). También escribió bajo los seudónimos de Peter Collinson, Daghull Hammett, Samuel Dashiell y Mary Jane Hammett.

Hammett nació en una granja del Condado St. Mary en el sur del estado de Maryland. Sus padres eran Richard Thomas y Annie Bond Dashiell (el apellido Dashiell procede de una americanización del francés De Chiel). Dashiell dejó la escuela a la edad de 13 años y se empleó en varias profesiones antes de convertirse en agente de la Agencia Nacional de Detectives Pinkerton (Pinkerton National Detective Agency) de Baltimore.
Durante la Primera Guerra Mundial se alistó en el American Field Service (un cuerpo de voluntarios que proporcionaba ambulancias y transportes a los aliados durante la guerra) en Francia. Sin embargo, no se presentó voluntario para el peligroso servicio de ambulancias. Tras entrar en el ejército estadounidense, fue asignado al cuerpo de ambulancias, pero la tuberculosis que contrajo provocó su licencia médica en menos de un año, tras su internamiento en un hospital en Estados Unidos. Hammett sufriría de mala salud durante el resto de su vida debido a esporádicos brotes de tuberculosis y al alcoholismo.
Después de la guerra, se dio a la bebida, probó con la publicidad y, finalmente, con la literatura. Su experiencia en la agencia de detectives Pinkerton le dio inspiración para sus obras.
Sus obras se publicaron principalmente en la revista Black Mask (Máscara Negra) con Joseph Shaw como su editor. El primer cuento de Dashiell publicado en Black Mask fue The Road Home (El Camino a Casa) bajo el nombre falso de Peter Collision en (diciembre de 1922). El Agente de la Continental apareció por primera vez en el número de octubre de 1923 de Black Mask en un cuento titulado Arson Plus. El Agente de la Continental llegaría a aparecer en 28 cuentos y dos novelas. En 1932, también escribió el guión de una historieta (Agente Secreto X–9, Secret Agent X–9), ilustrada por Alex Raymond.
Hammett consiguió el prestigio literario gracias a sus novelas publicadas entre 1929 y 1931. Las dos primeras, Cosecha roja (Red Harvest, 1929) y La maldición de los Dain (The Dain curse, 1929), le llevaron rápidamente a la fama. Sin embargo fue El halcón maltés (The Maltese Falcon, 1930) su novela más famosa (aunque no unánimemente considerada la mejor).
Muchos de sus libros fueron convertidos en películas, notablemente El halcón maltés (película en 1941, dirigida por John Huston). El diálogo en la película fue frecuentemente incorporado del libro palabra por palabra. También se le pidió editar guiones de películas para Hollywood.
En 1931, Hammett se embarcó en una relación amorosa que duraría treinta y tres años con la dramaturga Lillian Hellman. Escribió su última novela en 1934, y durante la mayor parte del resto de su vida se dedicó al activismo de la izquierda política. Fue un activo anti-fascista en la década de 1930 y en 1937 se afilió al Partido Comunista de los Estados Unidos de América.
En 1942, Hammett volvió al ejército ya que EE.UU. estaba inmerso en la Segunda Guerra Mundial. Aunque era un veterano físicamente disminuido y víctima de la tuberculosis, luchó por ser admitido en las fuerzas armadas. Pasó la mayor parte de la guerra como sargento en las Islas Aleutianas, donde editaba un periódico del ejército.
Después de la guerra, Hammett se asoció con el New York Civil Rights Congress (Congreso de Derechos Civiles de Nueva York ), una organización izquierdista considerada por algunos como comunista. Cuando cuatro comunistas relacionados con la organización fueron encarcelados, Hammett recaudó dinero para lograr su libertad. Cuando los acusados huyeron, fue interrogado acerca de su paradero, y en 1951, fue encarcelado durante seis meses por rehusar a proporcionar información al tribunal.
Durante la década de 1950, el Congreso Estadounidense lo investigó. Aunque declaró sobre sus propias actividades, siendo incluido en listas negras, rehusó proporcionar información sobre las identidades de otros miembros del partido comunista.
Hammett falleció en el Hospital Lennox Hill en Nueva York. Como veterano de dos guerras mundiales, fue enterrado con honores en el Cementerio Nacional de Arlington.

Obras
• Cosecha Roja (Red Harvest): publicada el 1 de febrero de 1929
• La maldición de los Dain (The Dain Curse): 19 de julio de 1929
• El halcón maltés (The Maltese Falcon): 14 de febrero de 1930
• La llave de cristal (The Glass Key): 24 de abril de 1931
• El hombre delgado (The Thin Man): 8 de enero de 1934
• The Big Knockover (una colección de cuentos cortos)

Fuente:De Wikipedia, la enciclopedia libre

domingo, 27 de julio de 2008

Raymond Chandler

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Chandler, Raymond Thornton (1888-1959), escritor estadounidense de novela policiaca, nacido en Chicago. Es conocido ante todo por ser el creador de Philip Marlowe, un duro y honesto detective privado cuya sensatez choca en ocasiones con el entorno brutal, sórdido y envarado de California, donde trabajaba.
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Aunque norteamericano, tras el divorcio de sus padres fue llevado a Inglaterra, donde recibió una sólida formación literaria. Estudió en el Dulwich College de Londres (1900-05) a clásicos y modernos. También viajó a Francia y Alemania (1905-07) y se nacionalizó británico en 1907. Fue soldado en los Gordon Highlander de Canadá, empleado de banco, periodista, ejecutivo de una empresa de petróleos, de donde fue despedido por acosar a las secretarias, e intentó suicidarse. Trabajó como reportero para el London Daily Express y para la Bristol Western Gazette (1908-12). Publicó 27 poemas y su primer relato The Rose Leaf Romance antes de regresar a los Estados Unidos. Participó en la Primera Guerra Mundial y regresó a California, donde viviría ya el resto de su vida. Al morir su madre en 1924, se casó con Pearl Cecily Bowen (Cissy), dieciocho años mayor que él, y el matrimonio duró casi treinta años, hasta el fallecimiento de ella en 1954, aunque no tuvo hijos. En 1933, a los 45 años, se dedicó por entero a escribir. No fue un escritor rápido, y su estilo es muy cuidado y laborioso, frecuente en característicos rasgos de ingenio cáustico que dieron a la novela negra una dignidad literaria desconocida hasta entonces. Su primer cuento fue Blackmailers Don't Shoot, para la revista Black Mask, un pulp dedicado a los relatos de acción; desde entonces no abandonó el género.
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Intentó imitar a Dashiell Hammett, pero su estilo es muy diferente; Hammett es seco e impresionista, y Chandler irónico y cínico. Creó ya por entonces al detective privado Philip Marlowe. Entre 1933 y 1939, produjo 19 relatos.
De Hammett toma la denuncia social de las ambiciones de la sociedad capitalista, donde el dinero y la búsqueda del poder son los motores verdaderos de las relaciones humanas, con sus consecuentes secuelas de crímenes, marginación e injusticia. Reflexionó sobre el arte de la novela policiaca en su ensayo El simple arte de matar (1950).
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A los 51 años aparece su primera novela, El sueño eterno (1939), donde Marlowe se mueve por la cara oscura del soleado Los Ángeles y ayuda a evitar el infarto de un millonario al rescatar a su hija de un chantaje; se considera, sin embargo, que su mejor novela es El largo adiós (1953), donde Marlowe descubre que una falsa muerte oculta en realidad un cambio de identidad. En 1943 se le propuso trabajar en Hollywood adaptando el guión de Double Indemnity (Perdición), sobre la novela de James Cain, dirigida por Billy Wilder. Tras la muerte de su esposa en 1954, el escritor sufrió fuertes depresiones, aumentó su alcoholismo e intentó suicidarse en dos ocasiones.
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Su Obra
The Big Sleep (1939) (El sueño eterno)
Farewell, My Lovely (1940) (Adiós, muñeca)
The High Window (1942) (La ventana alta)
The Lady in the Lake (1943) (La dama del lago)
Five Murderers (1944)
Trouble Is My Business (1950)
The Little Sister (1949) (La hermana pequeña)
The Simple Art of Murder (1950) (El simple arte de matar)
The Long Goodbye (1953) (El largo adiós)
Pick-Up On Noon Street (1953)
Playback (1958)
Poodle Springs (1959)
Killer in the Rain (1964)
The Smell of Fear (1965)
The Notebooks of Raymond Chandler (1976)
Selected Letters of Raymond Chandler (1981)
Raymond Chandler: Stories and Early Novels (1995)
Guiones
Double Indemnity (Perdición, 1944). (con Billy Wilder, sobre la novela de James M. Cain)
The Blue Dahlia (La dalia azul, con Fritz Lang -uno de los maestros del cine negro- en 1946)
Playback (1948)
Strangers on a Train, (Extraños en un tren, 1951, con C. Ormonde y sobre la novela original de Patricia Highsmith)

viernes, 11 de julio de 2008

Policial Negro


Por Guillermo Anderson

Origen:El género se constituye en 1926 el capitan Joseph Show se hace cargo de la revista Black Mask, y lo funda el cuento Los asesinos de Ernest Hemingway


Objetivo:Escribir un tipo de relato distinto al de Poe establecido en 1841 estos no surgen como una variante agiornada sino como una variante nueva realista que se propone poner de manifiesto el grado e corrupción en que se encuentra la sociedad esto hay que analizarlos pensando en la situación de Estados Unidos con la caída de la bolsa de Wall Street, gangsterismos políticos, desocupación, depresión económica, corrupción generalizada. Ley seca, pensar en la relación policía-delincuente-jueces.


Características (Policial negro): 



  • Son relatos que se definen por lo que no son en relación con el policial de enigma, puesto que no son relatos policiales con enigma.



  • Vienen a narrar lo que en el policial clásico estaba desplazado, la mafia política/policial, la corrupción en los estamentos sociales.



  • Ya no hay misterio en la causalidad asesinatos, robos, estafas, extorsiones, todo es siempre una cadena economica.



  • El dinero es el que legisla la moral y sostiene la ley en estos relatos donde todo se paga.



  • El detective aquí es un profesional que trabaja para la institución policial y recibe su paga por ello.



  • Es considerado el “Fart West Urbano”, si el Estado y la justicia no funcionan el revolver juega un papel importante.



  • Ha dejado de encarnar la razón pura.



  • A diferencia del policial clásico el detective “actúa” y su intervención en la trama produce nuevas muertes.



  • Su figura es Quijotesca porque el grado de corrupción es de tal magnitud que por momentos se encuentra luchando contra molinos de viento.



  • El valor que se afirma con relación al detective es la incorruptibilidad en cuestiones de dinero.
  • Los personajes dejan de ser arquetípicos como en el de enigma.



  • Son relatos de tono pesimista puesto que nunca se termina de constituir el orden


El crimen:Es un espejo de la sociedad es vista a través del crimen, las relaciones personales están reducidas a relaciones de interés, convirtiendo a la moral y la dignidad en un simple valor de cambio.