jueves, 16 de agosto de 2012

La novela policial, un recorrido por su historia


                                           


Por Martín Luengo

TW: @martinluengo1


Nacida para adaptarse a los cambios sociales y culturales de la sociedad, no solo lleva consigo la insignia de los grandes escritores como Edgar Allan Poe y Arthur Conan Doyle, sino también se le atribuye la creación gigantesca de los detectives imaginarios como Sherlock Holmes y Dupin.

"Aquí hay unas pistolas, y los dos sabemos

para qué sirven cuando las circunstancias

lo requieren".

Los crímenes de la Rue Morgue, E. A. Poe


El punto de inicio de un enigma empieza ahí, donde principian las preguntas que rondan el misterio de un asesinato, allí, donde hay un delito que esclarecer a través de la lógica de la razón. El relato policial, como se sabe, gira entorno a un homicidio, desde allí se disparan todas las hipótesis. Fue en el siglo XIX donde con la creación, literaria, del hombre aristocrático, solitario, astuto y deductivo; se instrumentó el método de la lógica y la matemática para intentar esclarecer crímenes. Pero el cambio de una sociedad inmersa en la especulación, el dinero y el desarraigo social, dieron lugar a una nueva etapa; la de la aparición de los detectives encomendados de cargar con la cruz que la sociedad violenta les ofrecía.

Fue el mismo Edgar Allan Poe, que aun influenciado por un mundo gótico, en su novela, Los crímenes de la Rue Morgue, pone las cartas de la razón sobre la mesa. Así, los homicidios más complejos de la época eran resueltos por detectives aristócratas, que en su afán de ocio, ejercitaban la mente de manera espléndida para sacar conclusiones, y esclarecer asesinatos de una manera impensada para el lector. Era la intuición de la persona un arte dantesco; donde el analista, sustenta Poe, goza con esa actividad intelectual que se ejerce en el hecho de desentrañar. Existe también una idea de un hombre clarividente, de observador compulsivo, alguien capaz de llegar a leer el pensamiento, y hasta situarse en el lugar del otro.

Al hablar de la razón queda excluida toda oportunidad para la ciencia exacta. Entonces, la investigación y la novela policial no forman parta de una ciencia exacta; no hay un mecanismo único que derive en resultados, es el razonamiento quien tiene la última palabra. El detective, en este caso, Dupin, posee una frialdad eterna. Es un hombre solitario que resignó parte de su herencia familiar para dedicarse a la vida de los libros; no solo tiene el "arte para razonar", sino que conoce la solución al misterio o al enigma.

Entonces, la presencia del investigador se torna en una figura intelectual y esclarecedora: el propio aspecto de Dupin corre de escena a todos los demás personajes, los hace pequeños, los invisibiliza. En el libro titulado "La Novela Policial", sus ensayistas franceses, Pierre Ayrud y Pierre Boileau, sostienen que en las obras policiales de fines del siglo XIX, "la crueldad aparece nada más que para provocar un investigación y para darle, de algún modo, una aceleración final".

Otro autor que deslizó la razón por sobre lo exacto fue el escritor escocés, Conan Doyle, el mismo que concibió la creación del mito de Sherlock Holmes, el símbolo de la clarividencia mundial. Este hombre que adivinaba todo era conocido como el de "la lógica triunfante", según los ensayistas franceses anteriormente mencionados. A diferencia con Poe, Arthur Conan Doyle, inventa un segundo personaje para que Sherlock Holmes no narre su propia historia. Es un compañero de rutina, un personaje sin demasiada índole, que simplemente acompaña al detective. Su nombre era Watson. Desde esta concreción, Doyle logra conquistar toda clase de público, se da cuenta que el lector debe entrar en juego, identificarse con algunos de los personajes que predilectamente es Watson. Encontramos aquí un sentimiento de inferioridad ante la denominada razón clarividente; un lector que para emparejarse con la novela policial, tiene que abstenerse a las reglas del juego, las de la inferioridad. Serán así los que acompañen y los que pregunten, pero nunca los que descubran de manera sencilla -tal como Holmes- los sucesos que anteceden un crimen.

Si bien la estructura del relato policial se divide entre la misteriosa historia de un crimen y el acople de los datos que recoge el detective, hay que recalcar un dato de época: el período victoriano. Aquí Doyle escribía desde las entrañas de su ideología que afirmaba la nula existencia del conflicto social porque que la sociedad no necesitaba del problema, entonces quien mataba lo hacía por "predisposición genética".

A principios del siglo pasado, en la novela policial, el lector ya no se nivelaba con Watson, sino más se anticipaba "muy rápidamente" a las astucias del escritor que se veía obligado a procrear crímenes más profundos y raros. Pierre Ayrud junto a Pierre Boileau, llegaron a la conclusión de que la novela policial se esforzará por realizar un mito: el del crimen perfecto. Es esta noción la que predomina la literatura policial en el período de la preguerra; donde el autor se ve obligado y forzado a realizar obras largas, sobre todo las inglesas. El público se había volcado a un mundo burgués, y se Interesaba en los "crímenes por interés o encargue". Ya no se experimentaba esa curiosidad infinita por las hazañas de la razón.

LOS AÑOS LOCOS Y SU DESENLACE

Hacia fines de la década del 20, Estados Unidos se jugaba su reputación no solo como Nación, sino también como potencia mundial. Diversos factores la estaquearon: la crisis de la bolsa de Wall Street, las huelgas, la desocupación, la depresión, el gangsterismo político, la ley seca, los traficantes de alcohol. Los novelistas captaron esta realidad para trabajarla a imagen y semejanza. Así, la novela policial se empareja con el contexto; una ficción que contiene diálogos cortos y fríos, con violencia y hasta con retoques populares. El esquema cambia, ahora, es fundamental el papel del detective norteamericano y su "criterio de la verdad" como encargado de esclarecer el crimen. Ya no es un tipo que se suma como un simple aficionado dispuesto a colaborar, sino más bien, trabaja por dinero, se vuelva un profesional más, hace su trabajo y recibe su sueldo. En un contexto de cólera social, la honestidad laboral quedaba a merced del agente, y la "incorruptibilidad" era decencia.

Por su parte, la literatura norteamericana, engendra consigo la esencia de la violencia callejera de la gran ciudad. El crítico literario, Frederic Jameson, sostiene que es un proceso de reinversión, una tierra sin mapas en la que la noción misma de experiencia se ve cuestionada, y cita un ejemplo: "Los Ángeles ya era una suerte de microcosmos y una predicción de lo que sería el país en su totalidad: un nuevo tipo de ciudad sin centro, en la cual las diferentes clases han perdido el contacto con las otras porque cada una está aislada en su sector geográfico". Estados Unidos cae en la vorágine de la política liberal conservadora; donde todos están convencidos de la suciedad de los políticos. Según Martín Malharro la novela policial "no es más que el realismo crítico de los años 20, un realismo que retrata con inusitada ferocidad el espejismo de una sociedad".

Para finales de la década del 30, la violencia penetró en la literatura de la novela policial, y así como en Hemingway inventa a esos dos matones dispuestos a matar por dinero en "Los Asesinos"; Dashiell Hammett también hizo lo suyo narrando hazañas de su pasado como detective privado. En su novela de "Lo negro de lo policial", Ricardo Piglia sostiene que "el dinero que legisla y sostiene la ley es la única razón de estos relatos donde todo se paga".

Durante el período de entreguerras, Raymond Chandler, discípulo de Hammet, aparece como un nuevo ícono de la literatura, donde sus obras, según Frederic Jameson, consisten en "combinaciones y sustituciones, predecibles casi matemáticamente, de las siguientes posibilidades básicas: la persona buscada está muerta y la mató el cliente, la persona buscada es culpable y el cadáver es de otro". Chandler escribe novelas que transcurren en la oscuridad "de un mundo local donde no llegan los beneficios de la Constitución Federal, en un mundo sin Dios". Por su parte, este escritor es quien esparce los crímenes por los distintos estratos de la sociedad. Si Hammet escribía sobre asesinatos en el callejón; Chandler los sacó de allí y los llevó a los lugares más lujosos de la ciudad; mostrando así que la sociedad estaba putrefacta.

Hoy, el relato policial se desliza en la acción, la angustia y la violencia, la tortura y la masacre. Se hablará de policías más corruptos que los ladrones, los ensayistas franceses de "La novela policial" dicen que el simpático detective no siempre logra descubrir el misterio, y a veces ni siquiera hay un misterio, y otras ni siquiera un detective. Ajustada a los tiempos posmodernos la nueva novela requiere más de la acción y seguramente el cine le quite la esencia a la redacción.

REVISTA BLASK MASK

Esta revista fue fundada en 1920 en Inglaterra y se basaba en la creencia de que no existía un orden social establecido. El crítico Herbert Ruhm, argumenta que tras la primer Guerra Mundial el país experimentó un nuevo cinismo y desconfianza en el gobierno, el poder y la ley. A su vez indica que el clima moral era caótico, y la conciencia individual junto a la astucia triunfaba sobre cualquier orden social.

El mundo que mostraba la revista era demasiado turbulento, la violencia era usada en su máxima expresión: "las navajas y las armas de fuego desbancaban a la razón". De este modo, la revista sostenía un relato de la realidad donde el hombre era el lobo del hombre. Los involucrados en esta jerga iban desde abogados y políticos hasta contrabandistas y gangsters. Black mask fue la encargada de describir un mundo lleno de violencia, dominado por el poder y la codicia. Así supo mantenerse entre distintos relatos literarios, defendida por a escritores famosos como Raymond Chandler, hasta su cierre definitivo en 1952.

FUENTE:Reporte platense

http://reporteplatense.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=7555%3Ala-novela-policial-un-recorrido-por-su-historia&catid=13%3Anota-de-tapa&Itemid=83&utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter






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