viernes, 13 de diciembre de 2013

Reflexiones de Todorov acerca del relato policial

(Del Blog de Mercedes Giuffré)

“La reflexión literaria de la época clásica, que se insertaba más en los géneros que en las obras, manifestaba una tendencia penalizante: la obra era juzgada negativamente si no obedecía de manera cuidadosa a las reglas del género. Esta crítica buscaba, pues, no solamente describir los géneros, sino también prescribirlos: la barrera de los géneros precedía la creación literaria, en lugar de sucederla (…).

   La gran obra crea, en cierta medida, un nuevo género y, al mismo tiempo, transgrede las reglas hasta entonces vigentes de otro (…) Podríamos decir que todo gran libro determina la existencia de dos géneros, la realidad de dos normas: la del género que transgrede, dominante en la literatura precedente, y la del que crea.
   Hay un feliz dominio en el que esta contradicción no existe: el de la literatura de masas. La obra maestra literaria habitual no entra en ningún género que no sea el suyo propio, pero la obra de la literatura de masas es, justamente, el libro que mejor se inscribe en su género (…).
   Tomemos como punto de partida (…) la “novela enigma” (…). Esta novela no contiene una historia sino dos: la del crimen y la de la investigación. (…) La primera ha concluido antes de que comience la segunda. Pero ¿qué ocurre en la segunda? Poca cosa (…). Se examina indicio tras indicio, pista tras pista (…).
   La novela negra es una novela policial que fusiona las dos historias (…). Ya no se nos narra un crimen anterior al momento del relato: el relato coincide con la acción. (…) La prospección sustituye la retrospección (…) La situación se revierte en la novela negra: todo es posible y el detective arriesga su salud si acaso no su vida.
 Es alrededor de ciertas constantes que se constituye la novela negra: la violencia, el crimen sórdido con frecuencia, la amoralidad de los personajes. Obligatoriamente, además, la “segunda historia”, la que se desenvuelve en el presente, alcanza aquí un lugar central, pero la supresión de la primera no es un rasgo obligatorio. Los primeros autores de Serie Negra, Samuel Dashiell Hammett y Raymond Chandler, conservan el misterio; lo importante es que el misterio tendrá aquí una función secundaria, subordinada y no central como en la novela enigma (…).
   Algunos rasgos de estilo de la novela negra le pertenecen con exclusividad. Las descripciones están hechas sin énfasis, fríamente, (…) puede decirse que “con cinismo”. Las comparaciones connotan cierta rudeza (…).
   No es sorprendente que entre estas dos formas tan diferentes haya podido surgir una tercera que combina sus propiedades: la novela de suspenso. De la novela enigma conserva el misterio y las dos historias, la del pasado y la del presente, pero rechaza reducir la segunda a un simple descubrimiento de la verdad. Como en la novela negra, es la segunda historia la que ocupa el lugar central. El lector está interesado no sólo por lo que ha ocurrido sino también por lo que va a ocurrir más adelante. Los dos tipos de interés se encuentran, pues, reunidos aquí: la curiosidad de saber cómo se explican los acontecimientos ya pasados, y el suspenso, también: ¿qué va a ocurrirles a los personajes principales? Recordemos que en la novela enigma estos personajes gozaban de inmunidad, aquí ellos arriesgan su vida sin cesar.”

Tomado de Tipología del relato policíaco, de Tzvetan Todorov, en: Link, Daniel (comp.), El juego de los cautos, pp. 63-70.



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